DESPERTANDO EL DON BIPOLAR CONTINUACIÓN

7ebc46e6-15b7-491d-8e0b-745f81691636Este post presenta un fragmento del libro la Bipolaridad como Don, que a mí personalmente me ha ayudado a comprender aspectos de mi persona y mi potencial. Espero que os sirva de ayuda en vuestra búsqueda hacia la mejora de vuestra vida.
Desde su publicación, en octubre del 2003, la Bipolaridad como Don ha ocasionado un impacto totalmente inesperado que no deja de sorprenderme. Su repercusión tal vez se deba al mensaje esperanzador que transmite Y al hecho de que indica un camino por recorrer para transformar la inestabilidad emocional en una virtud.
Como en muchas ocasiones, la esperanza, a condición de que no se dilate de un modo desmedido resulta buena y hasta terapéutica.
Si bien de una manera muy tímida aún, vemos que está surgiendo una nueva manera de comprender la bipolaridad. Esto no sucede como consecuencia de las investigaciones sobre este parecer, sino que está ligado a un cuestionamiento más amplio sobre el concepto de enfermar y, en especial, sobre la creencia que homologa el vivir con el sufrir, con la infelicidad y la desdicha.
En la medida en que nos vamos liberando de tales patrones mentales (los patrones mentales que juzgan el sufrimiento psiquico) dejamos atrás la idea de que hay que resignarse ante la enfermedad y aceptarla como mal, para introducir otra concepción más que generosa y justa sobre ella. La enfermedad, a pesar de todo lo que pueda desgarrarnos, no es un castigo, ni un desmérito, ni una condena, ni una desventura, sino una ayuda generosa en el proceso de aprendizaje de nuestra existencia. Es un camino que, cuando hemos tomado rumbos equivocados, nos lo enseña, y por este medio, nos da la posibilidad de regresar al sendero correcto. Al igual que nuestros vínculos, la enfermedad ejerce un magisterio en nuestra historia y, por tanto, debemos aprender de ella y estar agradecidos por su presencia.
La persona que sufre el trastorno  bipolar no logra estar presente en el presente. El ahora es un concepto lejano e inaprensible para él. Del mismo modo, no puede introducir matices en su vida; todo es extremo, desmedido y adverso.
Tales circunstancias se deben a la falta de el eje interior que parece toda persona con  bipolaridad; ahora bien, si lo logra construir podría fundar puntos de referencia ciertos y expandirse y contraerse sin perder su centro. Esta ausencia de eje interior, también puede plantearse como una carencia de contacto con su Ser, en la medida en que, en ese terreno, la persona con bipolaridad desconoce quién es realmente y rellena esa ignorancia con fantasías omnipotentes y menoscabantes.
El enfoque terapéutico no te debe hacer olvidar que no son cuadros clínicos los abordados en un tratamiento sino personas singulares y únicas.
Conviene siempre tener presente, que en el trastorno bipolar se exagera un modo de funcionar universal que es inherente a la vida humana, del que todos disponemos: el antagonismo complementario de los opuestos.Si consideramos como el rasgo característico de la bipolaridad, su inestable vaivén cíclico, el hecho de quien la padece va y viene, de un modo más o menos irregular, de un punto a otro entre la alegría y la tristeza. Conviene considerar que tal alternancia, para ser considerada disfuncional, tiene que ser desmesurada y excluyente, es decir, debe reflejar esa imposibilidad interna de la persona para integrar polaridades, su dificultad de aceptar y de vivir en plenitud la ambivalencia. Desde el blanco al negro hay una variada progresión de grises y en esto consiste la dificultad de la persona que padece bipolaridad: su incapacidad para detenerse en matices y gradientes emocionales.
La bipolaridad comparte un semblante o textura común que podría resumirse de la siguiente manera:

Oscilación inestable del humor:

Más allá del paisaje de un estado emocional a otro, existe una tendencia en este vaivén del humor a lo largo de la vida. Sin un motivo cierto, la persona salta de un pico al otro, y al considerar la totalidad de su historia, se aprecia que cada episodio forma parte de una cadena más abarcativa, de una serenidad repetitiva propia de la naturaleza bipolar.
Esta ciclicidad puede estar separada por mesetas, de aparente o real armonía, pero la posibilidad de caer en una fase de depresión o de manía está presente como una amenaza constante. De manera que la oscilación toma, aquí, la figura de algo recurrente pero impredecible. El día y la noche se suceden de un modo estable, en cambio, en el acontecer bipolar todo es incierto cíclico e inestable.
Una faceta interesante de las personalidades que sufren este trastornode  es la sensación de ser incomprendidos, el estar convencidos de que nadie puede saber de sus males, por lo tanto, no hay quien pueda ayudarlos.
“Los que llegan no me encuentran. Los que espero no existen” decía Alejandra Pizarnik.
Esta vivencia es la madre del desconsuelo que, usualmente, anida en sus conciencias de un modo torturante.
Esta vivencia de no tener interlocutores,  los conduce a excluirse de una vida social activa. Pero, a la larga, la soledad  como dice Camilo José Cela, puede llevarnos a extremos desangelados. En la toma de esta actitud, el aislamiento no está gobernado por sentimientos de orgullo o superioridad, sino arrastrados por una sensación de desarraigo y desconexión.
La sensación de no pertenecer se ha convertido, para el paciente con trastorno bipolar, en un callejón sin salida, donde por momento se siente: “inmóvil en la sombra, mudo como una planta, sembrado, quieto, en un temor de nada, con derrumbes de carne para dentro, pero sin haber muerto”.Jaime Sabines

Hay otro aspecto de este problema que se debe considerar con cuidado. Se trata de que el paciente con bipolaridad vive, como evidente, la realidad que piensa. Tal como expresan, con mayor precisión y belleza que mis palabras de terapeuta, estos versos de Pessoa: “albergo en el pecho, como un enemigo que temo ofender, un corazón exageradamente espontáneo, que siente todo lo que sueño como si fuese real, que acompasa con el pie la melancolía de las canciones, que mi pensamiento canta, canciones tristes, como las calles estrechas cuando llueve”.
Ahora bien, los sueños de un paciente con bipolaridad no son ficciones para ellos, y las imágenes mentales que los forman tienen existencia concreta; el carácter multidimensional de estas hace que sean muy difíciles de poner en palabras aunque a los poetas les resulta un poco más sencilla… “Téngase en cuenta el hecho de que cada palabra dice lo que dice y además y otra cosa” Alejandra Pizarnik. Por otra parte, lo que ellos ven como algo real es, para quienes lo observan, el atisbo de una sombra que no pueden llegar a representar y, menos aún, comprender.
Atención flotante
Las personas con trastorno bipolar suelen estar muy conectados y enlazados con su entorno de una manera muy peculiar e inconfundible: son atentos aunque no concentrados, ligados al contexto pero no al foco, perciben todo y no se demoran en detalles, sintetizan mucho y analizan un poco. Este mecanismo les da una perspectiva y un registro de la realidad no habitual y los lleva a arribar a conclusiones (Obtenidas por vía intuitiva) que sorprender a los otros.El paciente con bipolaridad está más abierto a experimentar la totalidad de los estímulos de la realidad que el común de las personas. Esto puede acarrear que, por una parte, si se desconoce de su modo de pensamiento, se le considere disperso, cuando en realidad su diafragma perceptivo está muy abierto, y por otra, él sea propenso a los fracasos escolares o laborales, dado que los requerimientos académicos siguen patrones totalmente distintos de su modo de funcionar.Sin embargo, es bueno tener presente que lo que a las personas con bipolaridad les falta en concentración, les sobra en atención, puesto que, al igual que los disléxicos, sean atencionales natos.
Voraz curiosidad:
Esta singular relación con el entorno es un dato que se enlaza con la insaciable curiosidad que emana por todos los poros la persona con bipolaridad. Esto hace que, muchas veces, estén saltando de una cosa a la otra y que sean evaluados como inconstantes, cuando en realidad están devorando el mundo con su percepción como dice Alejandra Pizarnik… “Mis brazos insisten en abrazar al mundo”.
La curiosidad se conecta con el horror de la persona con trastorno bipolar al aburrimiento y el fuerte desarrollo de los sentimientos de interés, que no tienen otro objeto que estar interactuando activamente sobre las cosas con las cuales se relaciona.Cuando el tedio lo embarga suele intentar escapar de esta situación recurriendo a tres mecanismos básicos: ensoñación creativa ( sueña despierto), cambiar su foco de atención hacia otro centro de interés y ponerse en movimiento.
La curiosidad conduce en la persona con bipolaridad, niño o adulto, a la búsqueda de nuevas experiencias, intentar aprenderlo todo, tocarlo todo, entrometerse en todo. Esto puede resultar, para su entorno, una molestia. La persona con bipolaridad no está asistido por un afán de fastidiar a nadie sino que actúa en función de un empuje natural de huir del hastío y de explorar el mundo. Las travesuras infantiles son un buen ejemplo de esta disposición a la aventura del conocimiento que es un ingrediente importante de las cualidades de las personas que sufren trastorno bipolar.
El don de los matices:
Desde una perspectiva positiva, el oscilar implica la capacidad de poder ponerse en un punto de vista diferente del actual, lo que suele resultar una buena estrategia para comprender lo que no se conoce.
En este pasaje de un polo al otro, la persona con bipolaridad va recorriendo una gama de gradientes a una gran velocidad. Esto le permite alcanzar, cuando está bien espectador, el dominio de una vasta escala de emociones diferentes, en tiempo récord, y experimentar un arco muy amplio de tonos y matices afectivos en los vínculos y la comunicación.Este talento, compartido con la creatividad, es inherente a la condición del trastorno bipolar y, cuando el paciente está mal espetado, permite comprender la oscilación como una manera de negarse a abrir las puertas al ensayo y la exploración de los gradientes afectivos y un correlativo refugio en las cimas emocionales de la tristeza y la alegría, con el objetivo de excluir cualquier posibilidad de cercanía, contacto y combinación entre ellas.
Espero que esta detallada descripción del padecer bipolar te haya ayudado a despejar alguna duda y a tomarte el trastorno como una posibilidad que te aporta la vida de conocerte mejor.
Comentario del dibujo:
Nuestro gran amigo Julen en esta ocasión nos ha representado a  una  mujer conocida prácticamente a nivel internacional, Marilyn Monroe, icono inigualable de belleza y sensualidad. Ella sufrió de bipolaridad y soportó un gran dolor psíquico a lo largo de gran parte de su vida, lo que le llevó a terminarla antes de tiempo de una manera desgarradora.
Pero a pesar de vivir esa realidad, supo expresar su don como actriz de manera excepcional.
De la historia de su vida tenemos muchísima informacion, pero lo que me gustaría transmitir es que a pesar de las dificultades que la vida nos ponga, siempre debemos hacer aquello que nos apasiona y lo que nos enamora hacer. Ella seguro que cuando estaba delante de las camaras era feliz y podía disfrutar de momentos de dicha y gozo.
No permitas que tu vida tenga un tono gris todo el tiempo, haz aquello que más te guste hacer y goza de esos pequeños instantes de felicidad.
Si te gusta es blog, Te animo a que te suscribas  y que entres en contacto con una información que te pueda dar un empuje y una dirección positiva a tu vida.
Nos vemos en el siguiente post.
Gracias por compartir.

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